El escenario geopolítico actual está marcado por el cierre virtual del estrecho de Ormuz, una situación que mantiene en alerta a los mercados debido al riesgo de desabastecimiento energético y al encarecimiento del crudo. Irán utiliza el control de este paso estratégico como medida de presión, mientras que Estados Unidos busca asfixiar la economía iraní mediante bloqueos a sus petroleros. Ante este panorama, el Banco Central Europeo (BCE) vigila de cerca el riesgo de estanflación, valorando posibles tensiones en su política monetaria para evitar efectos inflacionistas de segunda ronda, mientras que la Reserva Federal (FED) probablemente mantenga los tipos de interés sin cambios.
En cuanto a la renta variable, el mes de abril supuso una recuperación histórica que revirtió las caídas de marzo, impulsada por una excelente campaña de resultados empresariales y el auge de la Inteligencia Artificial. Índices como el Nasdaq (+15,6%) y el S&P 500 (+10,4%) alcanzaron máximos históricos. Por el contrario, Europa registró un avance más moderado debido a un PIB estancado y a su mayor vulnerabilidad ante la crisis energética en el Golfo.
Respecto a la estrategia de inversión, se mantiene una visión constructiva sobre la renta fija, donde se recomienda sobreponderar aprovechando que las rentabilidades actuales (TIRes) se encuentran en niveles muy atractivos. Por el contrario, la postura en renta variable se ha reducido a neutral en mercados europeos y España, con el objetivo de recoger beneficios tras el repunte de abril y ante la fuerte dependencia de la región de las importaciones de petróleo y productos químicos.
Ver informe. Informe de Mercados Banca Privada 2026 05



