El informe de mercados de abril de 2026 está marcado por un entorno de elevada incertidumbre geopolítica, derivada principalmente de la guerra en Irán. Este conflicto, y en particular el posible cierre del Estrecho de Ormuz, introduce riesgos relevantes para la economía global al presionar al alza los precios del petróleo, lo que puede traducirse en mayores tasas de inflación y una desaceleración del crecimiento. En este contexto, la evolución de los mercados a corto plazo resulta difícil de anticipar, aunque el escenario central contempla una resolución relativamente rápida del conflicto, lo que favorecería un rebote de los activos financieros.
Desde el punto de vista macroeconómico, la eurozona muestra un crecimiento moderado, con previsiones en torno al 1%-1,5%, y una inflación relativamente contenida, aunque con riesgos al alza por el encarecimiento de la energía. Su elevada dependencia energética la hace especialmente vulnerable a la situación actual. Por su parte, Estados Unidos mantiene una mayor solidez económica, con un crecimiento más estable y una inflación algo más elevada. Su autosuficiencia energética le proporciona una ventaja relativa, al mitigar parcialmente el impacto negativo del aumento de los precios del crudo.
En renta fija, el incremento de la incertidumbre ha provocado un repunte de la volatilidad y una ampliación de los diferenciales de crédito, especialmente en Europa. Los tipos de interés han mostrado subidas, más acusadas en los tramos cortos de la curva. No obstante, este entorno ha generado oportunidades de inversión, reforzando una visión positiva sobre la renta fija. La estrategia se orienta a sobreponderar este activo, con preferencia por la deuda pública —especialmente la europea de mayor calidad— y el crédito corporativo investment grade, manteniendo una postura más prudente en segmentos de mayor riesgo como el high yield.
En renta variable, los mercados han experimentado caídas significativas durante marzo como consecuencia del conflicto, con descensos generalizados en las principales bolsas internacionales. El único sector que ha mostrado un comportamiento positivo ha sido el energético, impulsado por el alza del petróleo. A pesar de estas correcciones, las valoraciones se han ajustado a niveles más atractivos, lo que refuerza la recomendación de mantener la exposición a renta variable, incluso con una ligera sobreponderación, evitando decisiones precipitadas en un entorno de elevada volatilidad.
En conjunto, el posicionamiento global de las carteras se mantiene constructivo pero prudente. Se incrementa el peso en renta fija, especialmente en activos de calidad, mientras que en renta variable se opta por mantener posiciones ante la expectativa de que el impacto del conflicto sea transitorio. La principal conclusión del informe es que el actual escenario responde a un shock geopolítico más que a un deterioro estructural de la economía, por lo que, en caso de resolverse sin daños duraderos, los mercados podrían recuperar su tendencia en un plazo relativamente corto.
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