El contexto económico global continúa mostrando una capacidad de adaptación sorprendente. Pese a la persistencia de las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz y un precio del petróleo que supera los 90 dólares por barril, la actividad económica resiste con firmeza. La solidez del consumo privado, la estabilidad de los mercados laborales y el apoyo de políticas fiscales moderadamente expansivas sostienen un escenario de crecimiento, amortiguando el impacto de la inflación.

En el ámbito financiero, la atención se centra en las recientes intervenciones sobre deuda y divisas. Destacan la acción conjunta de la Reserva Federal y el Banco de Japón para frenar la depreciación del yen, así como la propuesta del Tesoro estadounidense de realizar un «switch» en la gestión de su deuda pública. Sin embargo, consideramos que estas medidas ofrecen un alivio puramente temporal, ya que no resuelven los problemas estructurales de fondo: el elevado déficit fiscal y el ritmo insostenible de endeudamiento.

Por su parte, la inversión en Inteligencia Artificial mantiene el liderazgo en el debate de renta variable. La discusión actual se traslada desde su capacidad de transformación hacia el ritmo real al que generará productividad y beneficios tangibles. Aunque no observamos una burbuja generalizada, las valoraciones exigentes requerirán resultados excepcionales para sostenerse, lo que anticipa una mayor selectividad entre compañías ganadoras y perdedoras.

En cuanto a la estrategia global de inversión, reafirmamos nuestra visión positiva en renta fija, manteniendo la postura de sobreponderar este activo ante los niveles de rentabilidad atractivos y la compresión de diferenciales de crédito. En renta variable nos situamos en una posición neutral por valoraciones, manteniendo una ligera preferencia por el mercado estadounidense frente al europeo gracias al impulso continuado de su sector tecnológico.

Informe completo de Mercados Banca Privada Septiembre de 2026